La historia comenzó con una inspiración casual para el fundador. Ese año, mientras viajaba al extranjero, vio a un anciano elegir repetidamente una taza esmaltada en un supermercado, simplemente porque el borde curvo encajaba perfectamente en su palma.
En ese momento, comprendió de repente: los artículos de los grandes almacenes no son solo productos fríos, sino "pequeñas alegrías" que encierran la sabiduría de la vida. Un tazón acogedor puede añadir un toque de calidez a la cena; un mantel con un estampado único puede infundir un sentido de ritual en los días cotidianos. A partir de ese momento, el deseo de "llevar productos cálidos y de calidad a más personas" se arraigó en su corazón.
Para encontrar estas tiendas departamentales “cálidas”, los fundadores y su equipo viajaron a mercados y talleres en México, Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
Nuestro equipo es más bien un grupo de "observadores de la vida". Los representantes de atención al cliente anotan meticulosamente las solicitudes de los clientes:
Hoy, nuestras tiendas departamentales han llegado a innumerables hogares en México, España y Estados Unidos. Nos comprometemos a hacer de cada artículo un puente entre la vida y la belleza, y de cada experiencia de compra, una experiencia reconfortante.
Entendemos que queremos ser más que una simple "marca", sino un "compañero de vida". En los próximos años, seguiremos manteniendo nuestras aspiraciones originales y buscando más calidez en el mundo de los grandes almacenes. Creemos firmemente que una buena tienda departamental puede hacer la vida más cálida, y con nuestra dedicación, podemos llevar esta calidez a aún más personas.