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En el aroma del café de la mañana en Nueva York, entre las calles de Londres por la tarde y entre la suave brisa de Sídney por la noche, siempre hay pequeños objetos que acogen silenciosamente las expectativas de vida de las personas. Y nosotros, los grandes almacenes guardianes de esta expectativa, estamos aquí para cumplir esta esperanza.

La historia comenzó con una inspiración casual para el fundador. Ese año, mientras viajaba al extranjero, vio a un anciano elegir repetidamente una taza esmaltada en un supermercado, simplemente porque el borde curvo encajaba perfectamente en su palma.

En ese momento, comprendió de repente: los artículos de los grandes almacenes no son solo productos fríos, sino "pequeñas alegrías" que encierran la sabiduría de la vida. Un tazón acogedor puede añadir un toque de calidez a la cena; un mantel con un estampado único puede infundir un sentido de ritual en los días cotidianos. A partir de ese momento, el deseo de "llevar productos cálidos y de calidad a más personas" se arraigó en su corazón.

Para encontrar estas tiendas departamentales “cálidas”, los fundadores y su equipo viajaron a mercados y talleres en México, Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

Pasaron dos semanas en un taller de cerámica en Boston, determinando el ángulo óptimo para las asas de las tazas; en un mercado de telas en Londres, compararon docenas de materiales de algodón y lino para seleccionar un mantel que fuera suave con la piel y lavable; y en una feria de muebles para el hogar en Sídney, colaboraron con diseñadores para incorporar el sol local y los elementos costeros a la paleta de colores de sus cajas de almacenamiento. Detrás de cada producto se esconde una consideración especial para el usuario, como el paraguas plegable, con sus varillas antideslizantes para un agarre más estable en días de lluvia; como la vajilla, con sus bordes redondeados y lisos para proteger a los niños de lesiones accidentales.

Nuestro equipo es más bien un grupo de "observadores de la vida". Los representantes de atención al cliente anotan meticulosamente las solicitudes de los clientes:

"El Sr. Li, de Nueva York, necesita una bandeja honda para hornear para evitar que la pizza se derrame", "La Sra. Susan, de Londres, quiere una caja de almacenamiento con tapa para mantener organizados los juguetes de sus hijos", y luego informan al departamento de compras. Cuando el personal del almacén prepara los paquetes, siempre incluye una nota manuscrita: "Que este recipiente se llene con tus tres comidas al día, cuatro estaciones al año" o "Que este mantel te acompañe en cada momento cálido". Siempre recordamos que cuando los clientes abren un paquete y recogen la mercancía que hemos seleccionado, no solo deben sentir la calidad del producto, sino también el cuidado y la atención que les brindamos.

Hoy, nuestras tiendas departamentales han llegado a innumerables hogares en México, España y Estados Unidos. Nos comprometemos a hacer de cada artículo un puente entre la vida y la belleza, y de cada experiencia de compra, una experiencia reconfortante.

Entendemos que queremos ser más que una simple "marca", sino un "compañero de vida". En los próximos años, seguiremos manteniendo nuestras aspiraciones originales y buscando más calidez en el mundo de los grandes almacenes. Creemos firmemente que una buena tienda departamental puede hacer la vida más cálida, y con nuestra dedicación, podemos llevar esta calidez a aún más personas.